CÓMO LOGRAR UN GASTO EFICIENTE
Se sabe que existe una gran evolución tecnológica en equipos de iluminación. Claramente el uso de tecnología LED y, en algunos casos, todavía la fluorescente por sus bajos consumos relativos, serían las más adecuadas cuando hablamos de obtener un gasto energético eficiente con un adecuado nivel de iluminación. Sin embargo, en la novedad y calidad también están los precios de adquisición. La pregunta es ¿qué sería lo más adecuado ante una situación dada? La respuesta es variable dependiendo de cada caso. Si el proyecto está en desarrollo y el presupuesto lo permite, está claro: tecnología LED y un proyecto eficiente. Pero si la situación es sobre un edificio existente y se quiere reducir el consumo, es distinto, lo que explicaré con un caso real.
Se trata de edificio de viviendas de 11.000m2 construidos con 72 departamentos y salas comunes, todo distribuido en 10 pisos y ubicado en la comuna de Providencia. Su organización estaba planteada en base a circulaciones horizontales por piso con departamentos a ambos lados del pasillo. Los pasillos tienen forma de ele y un largo total de 37 metros; cuentan con dos ventanas de tamaño medio en los extremos. Además el edificio tiene dos subterráneos de estacionamientos para 128 autos. Es un diseño bastante habitual y de calidad estándar. En espacios comunes -que es lo que se analiza- el consumo eléctrico mensual promedio durante el año 2014 fue de 5.926Kw para el semestre de meses calurosos (1) y de 6.971Kw para el semestre de meses fríos (2) sin considerar, en ambos casos, el consumo por demanda máxima y demanda en hora punta. Del análisis efectuado en terreno y en planos, se desprendió que el consumo total por concepto de iluminación del edificio era equivalente al 67% en (1) y de 60% en (2) del consumo total, siendo el resto proveniente de las otras instalaciones habituales de un edificio como son la sala de bombas, ascensores, motores eléctricos, enchufes y otras iluminaciones de uso temporal. De la iluminación, el alumbrado de los subterráneos era la fuente de principal consumo equivalente al 78% y 75%. En cambio, la iluminación de pasillos y primer piso, representaban sólo entre el 22 y 25% del ítem.
Dado que renovar o actualizar el sistema de iluminación completo requería una inversión considerable, la acción se emprendió en el área de mayor consumo que ocurría en los subterráneos, tanto por cantidad de equipos instalados como por cantidad de horas de uso.
Los equipos instalados eran las típicas luminarias tipo canoa doble con lámparas fluorescentes T8 de 36 watt. La estrategia central fue reemplazar las lámparas por un tubo simple tecnología LED de 18watt de consumo, manteniendo la luminaria existente previa conversión y sin disminuir el confort visual existente. Se desestimó hacer reemplazo de las lámparas de circulaciones de los pisos superiores puesto que su alternativa LED, en ese momento, no permitía una disminución importante en el gasto energético en relación al costo de reposición. Se estimó como mejor solución gestionar eficientemente los encendidos y apagados para aprovechar mejor la luz natural disponible a través de las ventanas dispuestas en los extremos, aunque fuera una acción operador dependiente. En ese sentido, los golpes de encendido existentes en el edificio lo permitieron.
El resultado final fue que, al comparar los consumos del año 2014, previo al proyecto, con los del año 2016 se logró rebajar el consumo en un 41% promedio, lo que se tradujo en que la inversión realizada fuera recuperada en menos de un año. Aún así, debo decir que el proyecto pudo haberse complementado con otras estrategias proyectadas y que hubieran significado, todavía, mucha mayor eficiencia, pero que, por costo inicial de inversión, se dejaron para etapas posteriores.